Previsible: la carne argentina con “precios cuidados” es una porquería

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Un cantante de cumbia, crítico del kirchnerismo, difundió en sus redes sociales algunos de los cortes de carnes a precios populares y el Gobierno respondió.

Desde el inicio del programa de los precios regulados para la carne advertimos que existían solamente dos escenarios en el horizonte: o el Gobierno se daba cuenta que es incumplible, hacía la vista gorda ante el faltante del stock, así como a la venta de cortes de mala calidad o se lo tomaba en serio, llevando al país al desabastecimiento.

De lo que no había ninguna duda era la imposibilidad que se consiga buena carne a precios bajos, como si la inflación y la depreciación de la moneda pueda esquivar por arte de magia su impacto en el tradicional sector argentino.

Esta mañana, el cantante de cumbia El Dipy, conocido por sus críticas al Gobierno, difundió en sus redes sociales algunos de los productos que se consiguen a “precios populares”. Para conseguir un gramo de carne hay que trabajar con un escalpelo. Lo único que se ve a simple vista es grasa.

Algunos cortes como el asado y la falda ya a simple vista muestran su pésima calidad, pero lo cierto es que hay peores. La carne picada (utilizada para las clásicas empanadas o el pastel de carne) directamente genera repulsión a simple vista. Se nota que en la picadora pusieron los restos de los pésimos productos que se animaron a envasar en las bandejas.

https://twitter.com/dipypapa/status/1357297956823654400

Luego de la viralización en todas las redes sociales, el Gobierno tuvo que salir a responder. Desde el “ministerio de Desarrollo Productivo” afirmaron que el “acuerdo” no indica solamente el precio, sino que se tienen que ofrecer “productos de calidad”.

“Por las fiscalizaciones que hicimos ayer y las imágenes que nos enviaron desde supermercados de distintos puntos del país, los cortes que se ofrecieron eran de buena calidad”, señalaron de la cartera que lidera Matías Kulfas.

Pero ante la certeza de las imágenes, el ministerio tuvo que reconocer las irregularidades, por lo que solicitó que si “en algún caso no se está cumpliendo”, les informen la dirección del establecimiento “para poder enviar un inspector de la Secretaría de Comercio”.

Una vez más, la disyuntiva es exactamente la misma. O hacen la vista gorda ante la realidad (y se dedican a solucionar los problemas de fondo que generan la inflación, como el déficit fiscal y la emisión monetaria) o nos conducen al desabastecimiento de carne y de todos los sectores a los que pretendan regularles y fijarles los precios.

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